Te amé en silencio tanto que un día me miraste
como quien mira a aquel que le sigue en la distancia

y el aire se partió en pedazos infinitos
y el tiempo derrumbó las paredes de la infancia.

Me quisiste, admítelo, al menos ese instante,
tanto como te quise yo desde que te amaba.

Los dos éramos uno, unidos por un puente
que en silencio cruzaban sólo nuestras miradas.

¡Ah! Recuerdo aquel día en que por fin me miraste
después de tanto tiempo, de tantas madrugadas.

Mi seguro corazón creyó que ya eras mía
y te dejó escapar en brazos de la confianza.

El puente del amor que tendimos de uno a otro
por tu lado tenía la puerta aún cerrada.

Creí que me amarías tan sólo con mirarme.
Olvidé que al amar hacen falta las palabras.

Y, aunque intenté que vieras mi secreto al mirarnos,
no tenías por qué haber sospechado nada.

Por eso, aunque te fuiste, te he escrito hoy estos versos,
aunque seguramente ya no sirvan de nada.

Por eso, aunque te fuiste, te escribo hoy estos versos,
porque hay cosas que quedan aunque un día se vayan,

porque sé que me quisiste al menos ese instante
porque sé que te quiero cada hora que pasa,

porque sé que nadie como tú aquel instante
ha sabido decir tantas cosas sin palabras,

porque la próxima vez que me mires no quiero
que el silencio te obligue a apartarme la mirada,

ni me mires como al que te sigue desde lejos
y se queda siempre lejos… sin decirte nada

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Te empeñaste en ser la protagonista de mi vida,
aunque fueras la mala
Elvira Sastre

Sé que uno es el malo de la historia
dependiendo del punto de vista desde el que se le mire.
Por eso intenté darle la vuelta a todo,
intenté ver que yo no tenía que ser el bueno
solo por haber acabado más triste.
Intenté ver que es que fui algo pesado,
que no entendí que hay gente que empieza a querer,
pero para la que su vida sigue.
Intenté ver que fui un poco exagerado,
que no seguí los tiempos que generalmente se exigen.
Intenté ver qué reglas me había saltado,
de esas que nadie cumple, pero que siempre se dicen.

Pero no vi nada.
Me siguió pareciendo que por mucho que dijeras no me quisiste.
Y en todas las historias el malo
es el que impide
que todo salga como tiene que salir,
como el público en general pide.
Y por mucho que intenté ver si yo impedí algo
no vi más que continuidad en lo mucho que te quise.
Enfadarme si tú no me querías
era como protestar cuando se va el sonido en el cine.

Puede que tú me veas
como el que se empeñó, por tener prisa, en que el final fuera triste,
como el que quiere llegar al final demasiado pronto
sin que el argumento entre medias lo explique.
Pero yo soy incapaz de verlo así,
para mí vivir deprisa no quiere decir que el final se anticipe.
Para mí ir deprisa implica
que hay más cosas que se viven.
Y querer vivir más con la persona que se quiere
no puede ser malo, se mire desde donde se mire.