Podría ser feliz, lo sé.
Podría ser feliz y verte hoy.
Podría ser igual que todos.
Pero no lo soy.

Podría ser mi vida una comedia,
tan solo poniendo mis recuerdos al revés.
Podría ser mi vida una alegría,
pero no lo es.

Podría serme el viento favorable
si supiera dónde me tengo que poner.
Podría ser mi vida algo agradable,
pero, por algún motivo,
ni quiero ni lo puede ser.

La vida es imperfecta
e inexplicable
se empieza a comprender
cuando ya es tarde.
Y no se puede
hacer entonces nada
porque se muere.

La vida es imperfecta
y nunca hay nadie
que dé alguna respuesta,
que explique el hambre.
Y yo no puedo
seguir viviendo así
porque me muero.

La vida era imperfecta
y no hubo nadie
pero llegaste tú
y aún no era tarde.
Y tú sí puedes
hacerme comprender
que no se muere.

La vida es imperfecta
hasta que llega
quien puede responder
sin dar respuestas.
Y así ahora puedo
saber que nunca es tarde
aunque esté muerto.

En esos días en que siento
que el amor no sirve para nada,
que la muerte no sirve para nada,
que nada sirve para nada,
que vivimos por error,
que tal vez nuestra vida
es un espejo en nuestros ojos.

En esos días en que siento
que ni tú me sirves para nada,
que la gente muere porque sí,
y que no importa.
En esos días…

En esos días pienso
que quizás lo mejor es olvidarse
y tratar de distraerse
en esta vida que no importa cuándo acabe
porque morir no sirve para nada,
en esta vida en la que amar mientras
empieza a parecerme
una aburrida distracción
que no lleva a ninguna parte
aunque a veces consiga
que llegue a pensar que tal vez
hay algo que no entiendo
y es eso por lo que quizás
puede ser que merezca la pena seguir viviendo.

La vida cansa
y cansa también
saber que vamos a morir.
Por eso, no seamos dos,
seamos uno
y unamos nuestras fuerzas
que, separados, no nos bastan
para afrontar la vida
y afrontar la muerte
que cansa cada vez más
cuanto más sentimos
que hemos tirado la vida
por pensar tanto en la muerte
cuando aún estaba lejos,
cuando estaba aún muy lejos
aunque no lo supiéramos.
Pensar en la muerte cansa,
pero cansa más haber pensado tanto en ella.
Seamos uno, pues,
y unamos nuestras fuerzas
para olvidar
y ser eternos
y para no cansarnos nunca
ahora que aún nos queda poco tiempo.

Como el niño que llora
en su cumpleaños.
Bien dicho.
Como el que consigue lo que quiere
y aún siente que le falta todo.
Así estoy.
Así voy desplazándome
de una época en la que me convencí
de que lo mejor era estar solo
a una época en la que no entiendo
cómo pude estar solo tanto tiempo.

Y así estoy, bien dicho.
Como el niño al que la desazón se come
cuando por fin consigue
todo lo que quiere,
como si se perdiera todo con ello,
como si restara.
Como si el día más feliz fuera el más triste
y amar no fuera sino el comienzo
de empezar a tener miedo de perder.

Todo eran sonrisas
hasta que ella vino
con sus ojos enormes
a mirarlo todo,
a enseñarme que la vida
no es solo lo que tengo alrededor.

Todo eran sonrisas
hasta que ella vino
a sacarme las lágrimas
que escondía en mi interior.

Todo eran sonrisas;
no hay más que ver las fotos.

Sí. Todo eran sonrisas
hasta que ella vino aquella noche
a empeorarme a mejor.

Vale la pena esperar

No me pidas que te ayude.
No me llames egoísta por no estar contigo ahora.
Lo mismo que tú sientes
lo llevo yo sintiendo mucho tiempo.
Nunca te lo había dicho
porque yo no sé decir las cosas,
porque yo espero a que alguien llegue
a desvelar mis sentimientos,
a hacerme comprender que en este mundo
vale la pena callarse
porque así es como se escucha,
porque así es como se espera
al que un día llega y nos descubre,
al que un día llega y nos enseña
que el mundo no es tan malo,
que lo que uno lleva sintiendo mucho tiempo
es porque aún no había encontrado
a los que de verdad merecen la pena en este mundo,
con los que no hace falta hablar
para que comprendan nuestros sentimientos,
a los que tristemente esperan
a que nosotros también lleguemos un día a ellos.