Y ya está.
Hemos pasado
la esquina más difícil de pasar.
Hemos aprendido
que decir las cosas
también es importante para amar.
Ya solo nos queda
dejar la vida pasar
que si yo me quedo pensativo
no dudes ni un segundo en protestar,
que si tú te quedas sin respuestas,
yo me quede sin ganas de preguntar,
que no queramos entenderlo todo
porque eso no es amar:
eso es intentar buscar excusas
para no vivir como los demás,
eso es intentar parar la esfera
sin quererla realmente parar,
eso es quejarse de vivir con algo
sin lo cual no nos podríamos quejar,
eso es creer que un sentimiento
es algo más que un trozo de metal.
Y ya está,
¿para qué queremos mejorar algo
que lo único que hace de esa forma es empeorar?
¿para qué queremos llenar de adornos algo
que está muy bien ya como está,
que ni es nada ni lo es todo,
pero que es algo
y ya está?

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Quizás esta sea la noche propicia para llorar
Después de tanto tiempo…
Quizás sea esta la noche para recordar,
para acordarme de quién era, de quién fui, de quién soy ahora.
Seguramente sea esta la noche propicia,
pero mi alma no llora.

Quizás esta sea la noche propicia para rezar.
Después de tanto tiempo…
Quizás sea esta la noche para recordar,
para acordarme de que un día no me encontré solo en la naturaleza.
Seguramente sea esta la noche propicia,
pero mi alma no reza.

Quizás esta sea la noche propicia para amar.
Después de tanto tiempo…
Quizás sea esta la noche para recordar,
para acordarme de todas las chicas a las que besé.
Seguramente sea esta la noche propicia para amar
pero mi alma no sabe a quién.