Te empeñaste en ser la protagonista de mi vida,
aunque fueras la mala
Elvira Sastre

Sé que uno es el malo de la historia
dependiendo del punto de vista desde el que se le mire.
Por eso intenté darle la vuelta a todo,
intenté ver que yo no tenía que ser el bueno
solo por haber acabado más triste.
Intenté ver que es que fui algo pesado,
que no entendí que hay gente que empieza a querer,
pero para la que su vida sigue.
Intenté ver que fui un poco exagerado,
que no seguí los tiempos que generalmente se exigen.
Intenté ver qué reglas me había saltado,
de esas que nadie cumple, pero que siempre se dicen.

Pero no vi nada.
Me siguió pareciendo que por mucho que dijeras no me quisiste.
Y en todas las historias el malo
es el que impide
que todo salga como tiene que salir,
como el público en general pide.
Y por mucho que intenté ver si yo impedí algo
no vi más que continuidad en lo mucho que te quise.
Enfadarme si tú no me querías
era como protestar cuando se va el sonido en el cine.

Puede que tú me veas
como el que se empeñó, por tener prisa, en que el final fuera triste,
como el que quiere llegar al final demasiado pronto
sin que el argumento entre medias lo explique.
Pero yo soy incapaz de verlo así,
para mí vivir deprisa no quiere decir que el final se anticipe.
Para mí ir deprisa implica
que hay más cosas que se viven.
Y querer vivir más con la persona que se quiere
no puede ser malo, se mire desde donde se mire.

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¿Por qué te da pena
no haber estado conmigo cuando estuve triste?
¿No te das cuenta de que ahora estás,
ahora que era más fácil que todo empezara a confundirse?

Sí, lo pasé muy mal.
Te habría abrazado como cuando uno aún cree que es evitable despedirse.
Mis lágrimas te habrían parecido granizo
de lo fuerte que lloré para entender lo que es morirse.
Pero no importa. Eso pasó.
Parece que fue suficiente con lo que hice.
Conseguí estirar la pena para que, aun durando más,
cada día fuera una dosis asumible.
Y cuando ya empezaba a ser demasiado larga,
cuando ya estaba harto y empezaba a arrepentirme,
cuando cada día era una prueba más de lo tonto que es vivir,
apareciste.

Por eso, que no te dé pena
no haber estado conmigo cuando estuve tan triste.
Tenía que superarlo yo solo
para que tú llegues ahora con fuerzas para revivirme.

Lo pasé mal, sí.
Te diría que fue terrible.
Pero que no te dé pena.
Quédate con que no hay nada imposible.
Quédate con que estás con la persona que te querrá para siempre
porque ni la muerte fue capaz de destruirle.