No me mires así.
Yo ya no puedo hacer nada.
Podría decirte que ya no te quiero,
pero hay verdades que, por si no lo son,
es mejor no nombrarlas.

Sé que antes podía
hacer realidad todo lo que me susurrabas,
pero era porque quería,
porque entonces no ser yo no me costaba nada.

Así que ahora no me mires así.
Tus ojos ya no son las ruedas de mi alma.
Mi alma ahora sabe andar sola,
a pesar de que nunca había estado mejor acompañada.

Y tú,
busca al que sepa aguantar tu mirada,
al que sepa seguir siendo él
aunque tengas ojos que atraviesan almas.