Con lo difícil que es imitar
y nos pasamos la vida imitando.
¿Para qué repetir el mismo amor
que, por mucho que nos duela, fue un fracaso?

¿Por qué repetir las tardes
que tanto nos engañaron?
¿Para qué seguir creyendo
que es posible cambiar algo?

No imitemos.
Ya sé que es difícil romper con nuestro pasado,
de la misma tonta forma que se sigue queriendo
a quien nos dejó destrozados,
pero hay que seguir adelante,
porque la vida es simétrica si repetimos nuestros pasos,
pero si seguimos adelante
será una oportunidad nueva a cada nuevo paso.

Si es que lo difícil es imitar.
Con lo fácil que es seguir andando.
Pero qué difícil es creerse
que se puede ser el mismo, a pesar de haber cambiado.
¡Qué manía tenemos
con intentar siempre lo mismo aunque sepamos que es lo malo!
Con lo fácil que supongo que será
ser uno mismo y seguir avanzando.

No me mires así.
Yo ya no puedo hacer nada.
Podría decirte que ya no te quiero,
pero hay verdades que, por si no lo son,
es mejor no nombrarlas.

Sé que antes podía
hacer realidad todo lo que me susurrabas,
pero era porque quería,
porque entonces no ser yo no me costaba nada.

Así que ahora no me mires así.
Tus ojos ya no son las ruedas de mi alma.
Mi alma ahora sabe andar sola,
a pesar de que nunca había estado mejor acompañada.

Y tú,
busca al que sepa aguantar tu mirada,
al que sepa seguir siendo él
aunque tengas ojos que atraviesan almas.

Pero si soy capaz de saber que te pasa algo
aunque me escribas exactamente lo mismo que otros días.
Cómo quieres que no note en tus ojos
que te he dicho algo que no debía.

Si soy capaz de detectar manchas
en el vaho que dejas en la ventanilla del coche.
Cómo quieres que no note en tus ojos
que un «para siempre» excluye irremediablemente algunas noches.

Si soy capaz de morirme
para estar seguro de empezar de nuevo.
Cómo quieres que no agache los ojos
y torture, hasta encontrar al culpable, a mis sentimientos.

Soy capaz de todo.
No te calles, por favor, ni empieces a mirar de lado.
Mírame a los ojos y dime qué te pasa
que haré lo que haga falta para solucionarlo.

Me va quedando poco corazón.
Lo voy notando.
Por eso que no se lo dejen otros
me enfada tanto.
Tengo extrañas palpitaciones
que no tenía hace unos años
cuando aún no había arrancado con palabras
tantos sentimientos enquistados,
como si el alma no encontrara lo que busca
en el sitio de siempre al estirar la mano.

Me va quedando poco corazón
No sé si debería terminarlo.
Me da miedo que no quede ningún otro
que al escribir trate de transmitir algo,
que con un solo verso dé ganas de vivir,
aunque el verso sea triste y no sea largo,
alguien que de verdad tenga algo que decir
porque sabe dónde tiene los sentimientos clavados.

Me va quedando poco corazón…
¡Qué poco corazón me va quedando!
Lo noto con solo ponerme
en el pecho la mano.
No sé si algún poeta podrá ya devolverme
aunque sea un pequeño pedazo
de todo lo que por entender la vida
yo me he ido arrancando.