Incomprendido en el mar
como una piedra más.
Alejado del cielo
y, bajo el cielo, solo.
Solo bajo el mar.

Incomprendido en el mar
como una estrella más.
Reflejado en el agua
y, en el agua, llorando
lágrimas de sal.

Incomprendido en el mar
como un suspiro más.
Volando por la brisa
y, en la brisa, cantando
sin poder amar.
Incomprendido en el mar
como un náufrago más.
Olvidado en las olas.
Ellas la secuestraron.
Nunca volverá.

Incomprendido en el mar
como agua.
Nada más.

Después de haber amado tanto
parece como si tuviera pinchazos en el alma
y siento la pereza del sudor
que he perdido en mis lágrimas.
Parece que el corazón
también por el amor se cansa:
horas de carrera loca,
kilómetros de esperanza.
Después de tanto amor me quedan
suspiros sin sabor, la voz cansada
y dos labios como uñas
que ya no sienten nada.
Las estrellas se entrometen,
la luna últimamente está pesada.
Las poesías como las rosas
huelen a piedra quemada.
Pero existe algo
más allá de mi cansada alma
porque a pesar de todo siento
ganas de volver a temer la madrugada.

¿Y si no llego a vivir tanto?
¿Jamás te habría conocido?
¿Es el amor tan frágil
que depende de cuánto vivimos?

¡Ay! ¡Cuánto amor verdadero
se habrá quedado entonces perdido
en ese lugar por el aire
donde habitan los suspiros!

¡Cuánta gente habrá muerto
sin haber vivido!
¡Cuántos se habrán quedado
demasiado al principio!

¡Ay! ¡Cuántas muertes intentan demostrar
que el amor no tiene ningún sentido,
que el ser humano solo es algo
que simplemente se mantiene durante algún tiempo vivo!