—¿Por qué no tienes trabajo
—me preguntas con sorpresa—
con lo listo que tú eres
y teniendo dos carreras?

Buena pregunta me haces.
Te daré buena respuesta:

De nada sirve tener
una gran inteligencia
si el gafe todos los días
está llamando a mi puerta.

Para volver en mi contra
el que tenga dos carreras
soy capaz de convertirme
de mujer en una media.

Negocio que toco se hunde,
empresa en que empiezo quiebra.
Si empiezo un trabajo un día
ese día habrá huelga.

Si empezara de dentista
no habría quien me entendiera
porque hablaría entre dientes
y manejando otra lengua.

Si quisiera ser banquero
en Rota tendría oferta
para que así trabajando
en Banca Rota estuviera.

Si me hiciera futbolista
tan bien se me da la quiebra
que quebraría rodillas
pudiendo quebrar caderas.

Si me hiciera concursante
cualquier concurso al que fuera
a concurso de acreedores
pasaría en mi presencia.

Si empezara a escribir libros
solo serían novelas
pues la gente pagaría
lo que fuera por no ve(r)las.

Si mandara mi currículo
a un restaurante cualquiera
se quedarían sin curry
por dejarme el culo fuera.

Y si me hiciera arqueólogo
y a buscar ruinas partiera
la única que hallaría
sería la de mi empresa.

¿Comprendes ahora tú
que preguntas con sorpresa
por qué por el bien de todos
estoy en huelga perpetua?

Haría el bien trabajando
para que nadie muriera
en alguna funeraria,
pero los muertos me aterran.

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