La misma mano que estrangula
también toca.
El mismo labio que besa
también hace el boca a boca.
La misma vida es para algunos mucha
y para otros poca.
El mismo corazón que acierta
a la vez se equivoca.
Un río es el mismo
donde nace y donde desemboca.
La misma razón
se puede un día de repente volver loca.
Y yo mismo
hoy me conformo con tirar los dados en este juego de la oca
que es la vida
cuando ya nadie la toca,
cuando no hay boca que besar,
cuando cualquier alegría es poca,
cuando se equivoca siempre el corazón
porque la razón se ha vuelto loca
y ya no sabe por qué camino va
ni dónde el camino, finalmente, desemboca.

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