¿Otra vez? ¿De verdad?
Pero si ya tenía
la vida más o menos controlada.
Si ya había aprendido a aceptar
que no pasa nada por estar triste,
que es una cosa de un día,
que se pasa de repente.
Pero nada.
Otra vez con la tristeza de siempre.
No me vale con tener la novia que siempre había soñado,
no me vale tener un proyecto tan bueno a punto de empezar.
Siempre consigo encontrar algo
con lo que preocuparme
y sentir que a partir de ahora
ya no me va a dejar de preocupar.
No es ni siquiera saber que un día todo esto se acaba.
Es como un vacío,
la sensación de que un segundo
es lo mismo que una vida.
Es sentir que vale más lo que no he hecho
que los supuestos logros que he conseguido hasta ahora.
Es precisamente eso lo que me hace caerme mal,
lo que me hace pensar que caigo mal a todo el mundo,
que todos se ríen de cómo vivo por detrás de mí
y lamentan cómo desperdicio mi vida
con lo listo que yo era.
Pero tampoco es que envidie yo sus vidas.
Solo envidio que ellos hayan sabido adaptarse
y por lo menos sepan vivir creyendo estar a gusto
en este mundo en el que asusta de igual manera que todo se acabe un día
como que no se acabe nunca.

Lo siento por desaparecer a veces.
A veces
prefiero no estar,
quiero dejar de seguir haciendo daño
y desaparecer sin más.

No pienses que es que no te quiero.
No pienses que es que te voy a dejar.
Es solo que a veces
pierdo el control de todo
y prefiero no molestar.

Se llora por cosas por las que no merece la pena llorar.
Se llora por gente que no nos quiere.
Se llora por equivocación,
por el empeño de creer que es bueno lo que uno quiere.

Se llora en silencio.
Se llora por gente
que o no puede volver ya
o que ya no quiere.

Se llora en secreto,
como si no se permitiese,
como si supiéramos ya
que hay gente que no se lo merece.

Se llora, sí,
se llora por equivocación la mayoría de las veces.
Pero si se llora es por algo,
es quizás porque cambiar escuece.

Y si encima al cambiar perdemos algo
duele mucho más, con más fuerza duele,
porque nos quedamos solos y ya no está
quien antes, aunque fuera engañados, nos hacía fuertes.

NANA DE LA PRINCESA

Se dormirá la princesa. Se dormirá
entre almohadas de nubes
y sábanas de mar;
entre cisnes que nadan
en lagos de cristal.

Se dormirá la princesa. Se dormirá
entre estrellas fugaces
y sueños de coral.

Se dormirá la princesa. Se dormirá
y sus labios juguetones
se irán a otro lugar.

Se dormirá la princesa. Se dormirá
y soñará con un príncipe
que siempre la amará.

Se dormirá la princesa. Se dormirá
en un colchón de plumas
y de felicidad.

Se dormirá la princesa. Se dormirá
y el príncipe entonces
dejará de cantar

Ya bosteza la princesa.
Ya bosteza
su boquita de cereza.

Ya bosteza la princesa.
Ya bosteza.
Dejémosla que se duerma…

Ya no llora la rosa.
Ya no lloran
sus pupilas rojas.

Ya no llora la rosa.
Ya no llora.
Dejémosla que ría ahora…

Ya navega lentamente
el cisne por la fuente.
Ya no siente.

Ya se aleja dulcemente
el cisne por la fuente.
Dejémosle que se aleje…

Se te oía un silbido en el corazón.
¿O era un lamento?
No era el indicio de una enfermedad.
Se notaba en el silbido un sentimiento.

¿Era grave? No lo sé.
No te dije nada, pero te abracé y te di un beso.
Yo también sé lo que es estar con la persona más querida
y aun así sentir tristeza y miedo.

Ahora pienso en ti y recuerdo con qué pena
el silbido se me metió por el cuerpo,
con esa pena tan vacía
que da el dolor ajeno,
ese dolor que recuerda que hay cosas inevitables
por mucho que otra persona vaya a nuestro lado y la abracemos.

El silbido en tu corazón me hizo recordar
la incertidumbre que todos tenemos
por cosas que al final seguramente no sean nada,
pero que ni un fuerte abrazo consigue a veces que las olvidemos.

Si fuera un poco más fácil (canción)

Si fuera un poco más fácil decirte que te quiero
si en besarte los labios hubiera sido yo el primero
si el miedo no hiciera abismos en tus manos
no sería verdad que nos amamos

Si estuviera seguro de que el amor es verdadero
si estuvieras segura de querer darme el mundo entero
si todos los recuerdos camufláramos
no sería verdad que nos amamos

Por querer darlo todo
por querer tocar el sol
por dejar demasiadadas cosas en la habitación
por evitar no dejarlo
nos podemos dejar el amor.

Si solo hubiera sonrisas en tu pecho
si ninguno tuviera ningún defecto
si escondiéramos los celos
por miedo a hacernos daño
no sería verdad que nos amamos.

Por querer darlo todo
por querer tocar el sol
por dejar demasiadadas cosas en la habitación
por evitar no dejarlo
nos podemos dejar el amor.

Si el amor fuera solo el calor de tu pecho
y nuestra única puerta solo fueran los celos
si solo nos dedicáramos a mirarnos
no sería verdad que nos amamos

Dicen que el amor puede a la distancia,
que puede al tiempo.
¿Es que entonces
nuestro amor no es verdadero?
Siento que cada día que pasa
estás menos cerca, pero igual de lejos:
Siento que se me acaban las formas
de decirte que te quiero,
cosa que jamás me pasaba
cuando estábamos juntos con las formas de darte besos.
Siento que tú también te cansas
de que haya pantallas siempre en medio.
Siento que los días empiezan a ser normales
y que empiezo a estar cómoda en ellos.
Empiezo a recordar cómo sobreviví
los días antes de que me arrancaras los recuerdos.
Siento que no vuelves
y que cada vez duran más los días que nos vemos.
Siento que tu nombre empieza a recordarme a ti
en vez de acariciarte como antes al momento.
¿Es que acaso nuestro amor
no es verdadero?

Sí lo es.
Hemos vencido a la distancia y al tiempo.
Me ves menos cerca
porque me he subido a las estrellas a lanzarte besos.
Ya no encuentras formas de decirme que me quieres
porque solo hay una forma: cada vez que te veo.
No me cansa que haya pantallas entre medias.
Tu corazón se notaba igual con las costillas en medio.
Los días te empiezan a parecer normales
porque uno también se acostumbra a lo perfecto,
a lo perfectos que siguen siendo los días
ahora que sabemos arrancar malos recuerdos.
Y no duran más porque sean aburridos
sino porque en las estrellas pasa más despacio el tiempo.
Por eso mi nombre llega a veces tarde.
Pero es que aquí no hay que hacer caso a lo que vemos.
La distancia está haciendo que entendamos
que las palabras vuelan más despacio que los sentimientos
y que intentar entenderlo todo con palabras
hace que siempre nos sintamos lejos.

¿Aún no sabes si nuestro amor
es verdadero?
Yo lo que no sé es cómo alguien puede saber lo que eso es
sin haber estado cerca de ti y lejos.
Cerca de ti el tiempo no importa porque está parado
y lejos de ti lo acelero yo con mis sentimientos.
La distancia es igual de pequeña a tu lado
que lejos de ti, porque te quiero
y cuando se quiere el corazón late tan fuerte
que no hay costilla ni pantalla ni distancia que pueda detenerlo
que le impida ocupar
el mundo entero.
Y así no tiene que volver nunca a tu lado
porque siempre te tuvo dentro.

¿Estaríamos mejor cerca? Sí, seguramente,
pero no seríamos conscientes, quizás,
de lo mucho que nos queremos.

Ya no sabes a recuerdos.
¿Has besado a otros?
Ya no sabes a tus besos.
Besaba mejor tu foto.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué has vuelto?
¿Acaso ya sabes lo que es de verdad un corazón roto?
¿Ya has visto que yo era como era
pero al menos era distinto a otros?

Ahora vuelves, pero ya es difícil
que recordemos exactamente cómo era todo.
Esto no es como montar en bici:
las cosas aquí se olvidan pronto.

Puedo hacer como que no sé
que has besado a otros.
Y podemos colocar de nuevo nuestras cosas,
pero para saber dónde iban habrá que mirar fotos,
para saber que ahí había algo
habrá que mirar si dejó algo una marca en el polvo.

Podemos fingir, en fin, que los besos
siguen sabiendo a nosotros.
Pero siempre notaremos
que estamos actuando, que somos
como dobles de nosotros mismos,
que es un escenario todo.

Así que mejor ve a tu cuarto,
desordena todas mis fotos.
Limpia los surcos que los sueños dejaron
en el polvo.

No olvides que aunque estuvimos tan unidos
nos conocimos de casualidad en el fondo.
Dejemos, pues, que la vida nos enseñe
y volvamos a ser nosotros,
aunque ahora sea cada uno por su lado,
que es exactamente como estábamos
antes de estar a punto de no conocernos por poco.

Y si te mueres tú ¿qué?
Si te mueres tú todo lo que te he dicho se caerá de la cama
y no podré levantarlo.
Y no habrá persianas que romper
porque el mundo le dará la vuelta a mi cuarto
y todo dejará de tener sentido para mí
porque tú eres la única parte de mi vida que no es decorado,
la única razón para seguir en la vida
aunque se vea lo falso que es todo cuando se mira por debajo.

Si te mueres tú no vuelvas, no preguntes,
que tendré tantas lágrimas
que no habrá para contrarrestarlas suficientes abrazos.
Me verás creer que es un invento que el mundo sea bueno
y me verás refugiarme en el pasado.

Pero no me quieras porque no pueda soportar que un día mueras,
quiéreme porque aun cuando muera
sabré seguir haciendo que el mundo para ti no sea malo.

No sé lo que tendré en el corazón,
pero parecen cuerdas,
cuerdas que al rasgarse
me susurran melodías.

No sé lo que tendré en el corazón,
pero hay palabras
que al oírlas hacen que me vibren las pestañas.

No sé lo que tendré en el corazón,
pero hay cosas invisibles
que despedazan mis pupilas.

No sé lo que tendré en el corazón
ni si tendrán otros lo mismo,
pero a veces, cuando alguien lee algún verso mío,
puedo sentir como mía su tristeza,
como si en el corazón tuviera
la tristeza de todas las personas,
como si en el corazón tuviera las cuerdas que encendieron
la música que distinguió al hombre de la nada
y le dio la tristeza suficiente
para empezar a plantearse su existencia.

No sé lo que tendré en el corazón,
pero sé que hay versos que sin duda
se parecen a lo que tengo.