¡Qué felices serían viviendo en un mapa
los que viven lejos!
Vivir a un palmo.
Que se mida en centímetros la distancia entre ellos.

¡Qué felices serían!
¡Qué poco les importaría el tiempo!
¿Para qué es tan grande el mundo
si somos solo puntos sobre el suelo?
Igual que los puntos de un mapa,
pero demasiado lejos.

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No estás y el mundo
sigue siendo igual.
Aún no he perdido
Esa tonta convicción
de que la vida
es lo mismo que la muerte.
Te amaré ahora
como cuando te besaba mientras dormías.
Y será lo mismo.
Será lo mismo hasta que asuma
que hay algo que la muerte arranca,
que no es la misma soledad la de estar lejos
que la de estar vivo.
No es la misma soledad la de estar triste
que la de seguir creciendo.
La de seguir creciendo
mientras tú ya sin raíces
vas perdiendo tus colores
y vas tiñendo de tristeza
los besos que te di mientras dormías,
los besos que para mí eran
el más generoso gesto de amor puro.
No estarás y el mundo
seguirá siendo igual
porque el amor para él
es como esos besos que no siente
al recibirlos
el que está dormido.

Vale la pena esperar

No me pidas que te ayude.
No me llames egoísta por no estar contigo ahora.
Lo mismo que tú sientes
lo llevo yo sintiendo mucho tiempo.
Nunca te lo había dicho
porque yo no sé decir las cosas,
porque yo espero a que alguien llegue
a desvelar mis sentimientos,
a hacerme comprender que en este mundo
vale la pena callarse
porque así es como se escucha,
porque así es como se espera
al que un día llega y nos descubre,
al que un día llega y nos enseña
que el mundo no es tan malo,
que lo que uno lleva sintiendo mucho tiempo
es porque aún no había encontrado
a los que de verdad merecen la pena en este mundo,
con los que no hace falta hablar
para que comprendan nuestros sentimientos,
a los que tristemente esperan
a que nosotros también lleguemos un día a ellos.

Y con este quejarme escribiendo
de que todo es en vano,
con estos paradójicos poemas
que no hacen más que dejar claro
que las cosas más bonitas
son las que se nos escapan de las manos,
no para cambiar el mundo
ni para mejorarlo
no para hacer que sea menos triste
ni para sentirnos más humanos,
no para que el mundo sea mejor,
sino para que siga siendo felizmente extraño.

Con este quejarme escribiendo
de la inanidad en la que vagamos,
con este quejarme escribiendo
sigo demostrando
que no importa lo vano que sea todo
que no importa que sea todo vano.
Lo que importa es que seguimos aquí
y que eso no tiene por qué ser malo.