Perdí la felicidad,
no sé, fue un día,
de repente vi que poco a poco
se me había ido acabando la alegría.

Perdí las ganas de vivir,
no sé, fue una noche,
de repente vi que las estrellas
ya no alumbraban en mi nombre.

Perdí las esperanzas,
no sé, fue una tarde, o dos, o tres, o cuatro.
El futuro fue cerrando las pestañas
al bajar la persiana de mi cuarto.

Y un día, sí, lo sé, aquel día
escuché aquella música, vi esas fotos
y al salir de mi cuarto sonriendo
supe que volvía a ser otro.

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Un pensamiento en “

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