La misma mano que estrangula
también toca.
El mismo labio que besa
también hace el boca a boca.
La misma vida es para algunos mucha
y para otros poca.
El mismo corazón que acierta
a la vez se equivoca.
Un río es el mismo
donde nace y donde desemboca.
La misma razón
se puede un día de repente volver loca.
Y yo mismo
hoy me conformo con tirar los dados en este juego de la oca
que es la vida
cuando ya nadie la toca,
cuando no hay boca que besar,
cuando cualquier alegría es poca,
cuando se equivoca siempre el corazón
porque la razón se ha vuelto loca
y ya no sabe por qué camino va
ni dónde el camino, finalmente, desemboca.
Archivo de la categoría: Sin categoría
Y ahora veo que su ausencia
no era solo perderla,
que su ausencia no era solo
dejar de tenerla cerca,
que era noches indefenso de caricias,
que era páginas en blanco
o llenas de tonterías,
que era ir olvidándola poco a poco
hasta no recordar ni en qué pensaba
antes de estar solo.
Si llego a saber lo que su ausencia sería,
me habría pensado más veces
besarla en esa plaza, aquel día,
sabiendo como sé después de tantas melodías
muchas veces diferentes, pero tantas veces parecidas,
que lo que no separa el tiempo lo separa la vida
y que echar de menos
es solo el ruido que hace al despertarse la rutina.
Si es verdad que la vida
es solo una parada,
mejor esperar andando
para que no se haga tan larga.
Ojalá te hubiera escrito
a lápiz esas palabras
para así después de todo
sin dificultad borrarlas.
Ojalá fueran retratos
de grafito en los que aún callas
para borrarlos fácilmente
y que no quedara nada.
Ojalá el recuerdo fueran
tan solo meras palabras
y solo retratos, que, a lápiz,
con facilidad se borraran.
Mi amor es
como una aspillera
desde la que disparo
sin obtener respuesta
y escondido me pregunto
por qué nadie me acierta
en el corazón
o en la cabeza
con un potente flechazo
con una certera flecha
igual que yo acierto
muchas veces con mis flechas
en corazones que diviso
tras mi recóndita aspillera.
¿Para qué estar
toda la vida sufriendo
por algo que tarde o temprano
a todos nos acaba ocurriendo?
¿Para qué sufrir?
¿Para qué tener miedo?
¿Qué más da que llegue pronto?
¿Qué más da ser el primero?
¿Para qué temer algo
que de tan frecuente tiene que ser bueno?
O mejor aún:
¿para qué temerlo
si puede que mientras vivimos
estemos ya muertos?
Sabré poco del mundo,
pero algo sé,
quizás menos que algunos que sí saben
o que creo que deberían saber,
quizás menos que algunos que probablemente sepan
pero que no parecen saber
Y es que yo sabré poco del mundo,
pero algo sé
y sé que los que mandan deben mandar poco
porque el mundo no va bien
Y yo sabré muy poco
pero sé lo que sé,
que robar es algo malo
y que engañarnos también
y creer que somos tontos…
eso sí que sé que no puede ser
Y es que yo sabré muy poco
muy poco deberé saber,
porque no llego a entender por qué aguantamos esto
y no nos oponemos de una vez
y por qué seguimos obedeciendo
a quienes se inventaron el poder
Algo creo que sé del mundo,
después de todo algo tendré que saber,
pero debe ser muy poco
porque aún hay muchas cosas que no consigo entender
y levantar un puente
donde nunca hubo agua
Paula Bozalongo
¿Cuántas veces intenté
convencerte de lo mucho que te quiero?
Perdóname.
También hay demasiadas estrellas en el cielo.
¿Cuántas veces te juré
que nuestro amor sería eterno?
Perdóname.
También algún día acabará el tiempo.
¿Cuántas veces afirmé
que no habría amor tan grande como el nuestro?
Perdóname.
También es pequeña la Tierra en el universo
Perdóname, sí, por favor, perdóname
Perdóname porque la Tierra
sin ti es un planeta inmenso
Perdóname porque sin ti
parece infinito el tiempo
Perdóname porque sigo mirando a las estrellas
y aún te encuentro.
Y tú venías con tus gafas nuevas
y yo esperaba como siempre en tu portal
y el beso al saludarnos recordaba
el sueño que soñábamos soñar
Entonces no entendía que los sueños
son siempre malos, siempre son igual
que los buenos se terminan demasiado pronto
y los malos no terminan de acabarse
al despertar
Yo era de los que quieren
Pero ella no me creía
Y cuanto más me ignoraba
Yo más la quería
Así pasó una noche
Así pasó la vida
Y así pasó la noche
En la que pudo ser mía
Y así pasó al recuerdo
El amor de mi vida
Y así después de todo
Supe que no me quería