Andar.
Eso es lo que quiero:
quiero vivir andando.
No me hagáis correr,
que quiero vivir soñando.
No me pidáis que pare,
que todavía no he llegado.
Que yo lo que quiero es andar,
andar y seguir soñando.
Andar.
Eso es lo que quiero:
quiero vivir andando.
No me hagáis correr,
que quiero vivir soñando.
No me pidáis que pare,
que todavía no he llegado.
Que yo lo que quiero es andar,
andar y seguir soñando.
Que lo mejor del mundo llegue
en el momento más inoportuno
y, aunque sepas que nadie es el culpable,
decir que es injusto.
Animarte con el sonidito del Skype,
que es como una canción sin música o un silencio con ruido.
Hablar con ella
y solo querer hablar del futuro.
Subir el brillo de la pantalla
porque, aunque allí es por la mañana,
su cuarto está oscuro.
Alegrarte cuando ves en el iphone
que han llegado whatsapps suyos
y que no te importe que tenga
solo una palabra cada uno,
que lo que de verdad te importe
es que sean muchos,
como si eso significara
que te ha querido durante más segundos.
Querer recordar todos los momentos
o quizás, mejor, no querer recordar ninguno,
porque, aunque sabes que lo vas a ganar,
por si acaso no quieres prolongar demasiado este pulso.
Decirle a tus amigos
que no es tan duro,
pero estar solo y pensar
que lleváis más tiempo separados
de lo que estuvisteis juntos.
Y por si te mira con cara de pena,
mirar al amor con disimulo,
pero en el fondo mantener la confianza
en que, aunque pueda parecer absurdo,
nunca se sabe y todo al final pasa
siempre en el momento justo.
Seguro que escribirle una poesía
no tendrá ya ningún sentido ahora.
Quizá ella piense en mí de vez en cuando,
pero solo será seguro si se siente sola.
Quizá en este momento una poesía
le haga creer de nuevo en las historias
que quisimos creernos para no aceptar
que en el amor no importa lo que quieran dos personas.
O puede que tal vez una poesía
le haga pensar que siempre al fin y al cabo quedan cosas
bonitas que se guardan y que hacen
que no siempre un final suponga una derrota.
No sé, quizá, tal vez,
no tendrá ya ningún sentido ahora,
pero tal vez, quizá, no sé,
sonría de repente y luego siga con sus cosas.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche
Hace un tiempo me vería como un loco,
como un loco que no teme a la distancia,
como un loco de amor
al que no le importa nada,
que perdió la cabeza
y desperdició su vida por su amada.
Pero ahora sé que no es de locos,
no es de locos enfrentarse a la distancia,
no es de locos cuando al otro lado espera
a la que esperó locamente mi esperanza.
Ahora sé que no es de locos.
Ahora sé que no hay distancia
que no pueda recorrer el amor
cuando deja un día, por fin, de ser loca esperanza.
Ya sé que lo he hecho mal.
No lo repitas.
Ya sé que ayer te prometí
que siempre te querría.
Ya sé que no es posible
dejar de querer en solo un día.
Cómo no voy a saberlo,
con lo mal que lo hago todo en la vida,
con lo triste que me siento
cuando no encuentro la forma de cumplir lo que de verdad te prometía,
cuando hago parecer como si no quisiera
para que no parezca que me puede la melancolía.
Cómo no lo voy a saber,
con lo mucho que te quiero
y con la cantidad de días
que me va a costar olvidarte
y dejar de quererte para toda la vida.
Podría ponerme a contar
los días que nos quedan para vernos,
pero prefiero olvidarte y dejar
que pase el tiempo.
Podría hundirme y dejar que tus recuerdos
me impidan recordar
cómo era todo antes de conocernos,
pero prefiero olvidarte y comprender
que estás muy lejos.
Podría pararme a pensar que la vida
no es más que el proceso de irnos deshaciendo,
pero prefiero pensar que cada día
tengo la oportunidad de inventarme algo nuevo.
Podría volver al exacto lugar
donde te di el primer beso
y recordar aquellas cosas que tenías
y que me hacían ponerme tan contento,
pero prefiero pensar que, aunque muy pocos,
conseguí encontrarte algún defecto.
Podría seguir con la ilusión de que no encuentres trabajo
para que no tardáramos mucho en volver a vernos,
pero prefiero que lo encuentres pronto
para asumir cuanto antes que no te volveré a ver en mucho tiempo.
Podría incluso sentirme mal
por pensar todo esto,
pero sé que en el amor no es necesario
hacer siempre lo correcto.
Por eso, no te enfades. No te entristezcas
ni pienses que ya no te quiero.
Olvídame unos meses,
camufla mis recuerdos.
Verás como después de todo,
si volvemos a vernos
nos parecerá a los dos
que no ha pasado el tiempo.
Y nos habremos evitado
noches de silencio,
preocupaciones inútiles,
besos que no es verdad que lleguen al momento,
odiarnos sin motivo,
esperarnos los dos quietos,
creer que por querernos nuestras vidas siguen,
pero casi no poder vivir
porque nos queremos.
Olvidémonos ahora,
que si volvemos a vernos,
si volvemos a estar juntos,
ya habrá tiempo para que recordemos.
¡Qué lejos se va!
¡Qué lejos!
Como si la vida en la distancia me obligara
a no echarla de menos.
¡Qué pronto se va!
¡Qué pronto!
Como si no fuera posible en un mes
darse cuenta de todo…
¡Qué triste se va!
¡Qué triste!
Como si me hubiera querido tanto
como yo la quise.
Como si la vida pudiera decidir
cuándo debe la gente despedirse.
Estamos solos
y yo sé que no
pero estamos solos
Lo sé desde que ella apareció
y dejé de pensar que estaba solo
pero se fue
y ahora estoy solo
y yo sé que no
pero estoy definitivamente solo.
No es que quiera decir que no a mi alma
pero es que ya van siendo demasiadas cosas tristes.
Volver a amar me trae un raro recuerdo
de poesías de amor y noches grises.
No es que quiera decir que no al silencio
pero es que creo oír lo que el silencio dice.
Es que creo que hay algo en estas noches
que en la oscuridad de los latidos se repite.
No es que quiera decir que no a los sueños.
No es que quiera olvidar que un día quise.
Porque sé que quise y acepté que se acabara
y no me arrepiento de nada de lo que hice.
No es que quiera decir que no por ella,
pero el olvido y el corazón nunca coinciden,
y esta noche quería hablar de amor
sin acabar como siempre escribiendo cosas tristes.
Y por eso le quiero decir que no a mi alma.
No porque esta noche ya no la necesite,
sino porque a veces me gustaría poder amar
y escribir a la vez cosas felices.